En Huayacocotla, la parada de bandera no pide permiso para ocupar la calle. Un mediodía de enero, la comparsa del Barrio Los Sabinos detuvo el tránsito y convirtió el asfalto en territorio festivo. Esta práctica carnavalesca de la Sierra Norte de Veracruz evidencia una concepción del espacio público donde la tradición se impone sobre la lógica urbana del tiempo productivo. No fue el ayuntamiento quien cerró el paso: fueron los capitanes, los músicos y los disfrazados quienes marcaron su derecho al recorrido. Entre el sonido de la banda y el látigo que golpea el piso, las comparsas recuerdan que el carnaval en Huayacocotla es una disputa territorial sostenida por la organización comunitaria sin subsidios ni permisos oficiales.
Antes de la una: cuando el carnaval interrumpe el camino
Por Kino Balu

No te atravesamos como quien interrumpe una costumbre. Te atravesamos porque no nos alcanzó para contenerte, porque el reloj marcaba menos de la una y ya nos habías detenido. La comparsa que avanza sin pedir permiso: bajamos del auto y entendimos que llegaríamos tarde a la radio, pero a tiempo para verte.
Ese recordatorio de que el asfalto no es solo tránsito, que la calle también es eso cuando el “Barrio Los Sabinos” decide moverse. No pudimos avanzar: la parada de bandera, con sus capitanes y disfrazados, donde el látigo golpea el piso y hay que hacerse a un lado, porque sabemos que, tarde o temprano, volverás a ocupar el paso y a obligar a otros a frenar.
¿Qué es la Parada de Bandera en Huayacocotla?
La práctica que acompaña las paradas de bandera en Huayacocotla evidencia una concepción del espacio público en la que sobreviven significados relacionados con la territorialidad festiva y el derecho al recorrido. No fue el ayuntamiento quien estableció que la calle se cerraría ese mediodía de enero, ni hubo aviso formal de que el tránsito se interrumpiría. La comparsa simplemente ocupó el paso porque la tradición así lo manda, porque las semanas previas al carnaval pertenecen a los barrios que “levantan su bandera y marcan su territorio festivo recorriendo el pueblo”.
Parada de bandera y territorio barrial
¿Qué fuerza tienen estas comunidades de la Sierra Norte de Veracruz para que, con todo y la lógica urbana del tiempo productivo, existan prácticas que continúan ocupando calles sin permisos municipales? Más allá de sacar el celular para una foto rápida comprendemos lo que significa que un barrio complete su presentación no en una plaza designada sino moviéndose por todo Huayacocotla hasta regresar a su Barrio.
Carnaval en Huayacocotla: tradición que se mueve
¿Sabemos lo que esta movilidad festiva revela sobre quién decide cuándo la calle es de todos, de todas y cuándo pertenece a la comparsa? La parada no es un desfile contenido en horarios y rutas aprobadas. Es un recorrido que decide sus propios tiempos, que obliga a los automóviles a detenerse, que convierte la calle en escenario sin consultar a quien maneja rumbo al trabajo o a la radio.
Comparsas, barrios y organización comunitaria

La celebración de la parada de bandera en contextos urbanos y semiurbanos tiende a leerse desde el “folclor pintoresco” que niega o invisibiliza la disputa territorial en la que se han mantenido los barrios para sostener una práctica que no pide autorización sino que se impone. La parada no es un desfile turístico: es un recorrido que interrumpe, que se impone sobre la lógica del tránsito y que recuerda que el espacio público también se habita desde la fiesta.
Capitanes y músicos: el corazón de la comparsa
Los datos sobre el carnaval en la región suelen enfocarse en fechas, mascaras, trajes y bailes. Pero la capacidad organizativa que esta tradición implica, entre otras cosas, la organización comunitaria desde los capitanes que pagan músicos y comida sin subsidio estatal, y una red de reciprocidad donde quien acompaña el recorrido sabe que al final habrá mesa compartida en la Comunidad, la Colonia en el Barrio.
Antropología del carnaval y espacio público
Desde la antropología se explica que los rituales festivos actúan como “performances de pertenencia territorial”, así como reguladores de las relaciones entre barrios y comunidades. Las paradas de bandera refuerzan el sentido de autonomía barrial y ayudan a entender nuestra relación con el territorio urbano que les pertenece aunque el asfalto pretenda negarlo.

Camino a Radio Huaya: cuando la música espera
No era todavía la una de la tarde cuando la comparsa ocupó el paso. El músico Ernesto Álvarez manejaba rumbo a Radio Huaya, donde lo esperaban para tocar en vivo en “Milpa Musical”, programa donde la conducción se rota y esa ocasión estaba a cargo de Iván y Fernando. El trayecto era corto, medido en minutos exactos. Pero la calle dijo otra cosa.
La banda, los trajes, las máscaras y el látigo

Bajamos del auto porque quedarse dentro habría sido negar lo evidente: que durante esos minutos el automóvil era el intruso. Los trajes no buscaban coherencia estética: máscaras exageradas, telas brillantes sobre ropa de diario, sombreros intervenidos, capas que arrastraban polvo. Cada cuerpo se movía a su manera y aun así el conjunto avanzaba con una lógica propia, sostenida por la música de banda.
Entre los disfrazados, un jovencito producía un sonido que cortaba el aire. Llevaba un látigo quizá hecho de cuerdas y lo azotaba contra el piso con fuerza. El golpe era seco, material. Había que hacerse a un lado. El “chirrión” abría paso y marcaba territorio sonoro.
Cierre en el Barrio Los Sabinos: baile y comida

Como marca la tradición, tras presentarse en distintos puntos del pueblo, el cierre se hace en el barrio de origen, “Los Sabinos”, con baile y comida para quienes acompañan el recorrido o simplemente llegan. Los capitanes organizan, pagan a los músicos y las compañeras ofrecen la mesa. No hay patrocinadores ni presupuestos oficiales: hay comunidad.
Una tradición que no pide permiso
La fiesta no se agota en la presentación callejera. Se comparte la mesa, se alarga el baile, se refuerzan los lazos. Es una tradición impresionante no solo por su espectacularidad sino por su capacidad de abrir el espacio sin pedir permiso, de convocar sin publicidad y de sostener una forma de organización comunitaria que no depende de la institucionalidad.
La calle se atraviesa: crónica desde el desvío
La calle no pertenece solo a quienes manejan con prisa sino a los barrios que levantan su bandera y recorren el pueblo marcando territorio festivo. Llegamos con un poco de retraso a Radio Huya, ”La Voz Campesina”, pero a tiempo para entender que cuando pasa la parada de bandera, el asfalto deja de ser tránsito y se vuelve memoria en movimiento.
Entendimos que en Huayacocotla las comparsas no interrumpen: presentan.

Esta crónica se basa en observación participante durante la parada de bandera organizada por el Barrio Los Sabinos en Huayacocotla (enero 2026), complementada con una reflexión sobre territorialidad festiva y organización comunitaria.
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