En Santa María Zacatepec, Puebla, el ejercicio de la comunicación comunitaria es inseparable de la defensa del territorio. La trayectoria de Radio Zacatepec, emisora que comparte la concesión indígena de XHSBE 107.1 FM con Tlaxcalancingo, traza una línea continua entre los decomisos de equipo de transmisión y la resistencia comunitaria frente a la extracción de agua en la región Cholulteca.
Radio Zacatepec: del aire a la defensa del agua.
Por Kino Balu
En Santa María Zacatepec la radio comenzó antes de que hubiera una concesión, un distintivo oficial o una frecuencia reconocida por el Estado.
Comenzó en julio de 2013, en esta comunidad nahua del municipio de Juan C. Bonilla, Puebla, cuando habitantes del pueblo decidieron utilizar el espectro radioeléctrico para hablar desde su propio territorio. Michael Torres, integrante de Radio Zacatepec y durante varios años responsable de parte de su infraestructura técnica, recuerda que la emisora nació para romper la dependencia de los medios convencionales y colocar al aire las voces de las propias comunidades.
En esos mismos años, pueblos de Puebla, Morelos y Tlaxcala enfrentaban la construcción del Proyecto Integral Morelos: gasoducto, centrales termoeléctricas, acueducto e infraestructura asociada. Miguel López Vega, años después detenido mientras defendía el río Metlapanapa, formaba parte del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Puebla, Morelos y Tlaxcala, articulado desde 2012 contra ese proyecto.
El archivo visual de Radio Zacatepec permite regresar a ese momento. Un cartel anuncia el Encuentro Nacional en Defensa del Territorio, la Energía y los Derechos de los Trabajadores, realizado en Santa María Zacatepec los días 20 y 21 de julio de 2013. Otras fotografías muestran talleres, reuniones comunitarias, jóvenes alrededor de equipos y habitantes aprendiendo a producir radio.
La defensa territorial y la comunicación nacieron juntas.
La radio servía para convocar una asamblea, informar sobre un gasoducto, compartir lo ocurrido en otra comunidad, transmitir música o recibir el papelito de una persona mayor que quería mandar un saludo.
El aire también formaba parte del territorio

Antes de compartir una frecuencia
Radio Zacatepec no era la única experiencia de comunicación comunitaria de la región.
En San Bernardino Tlaxcalancingo, municipio de San Andrés Cholula, otra comunidad había iniciado años antes su propio proceso.
Quienes hoy integran Cholollan Radio sitúan su antecedente en una radio-bocina comunitaria. En 2011 el proyecto adoptó el nombre de Axocotzin Radio y comenzó a transmitir en FM. La propia emisora recuerda aquel espacio como un lugar para la lengua náhuatl, la vida comunitaria y las voces vinculadas con conflictos territoriales de la región. Radio Cholollan
Eran proyectos distintos.
Axocotzin pertenecía a Tlaxcalancingo.
Radio Zacatepec, a Santa María Zacatepec.
Dos cabinas.
Dos comunidades.
El 4 de agosto de 2014 ambas quedaron unidas por el mismo organismo regulador y por un despliegue policial.
El doble operativo
Aquel 4 de agosto, las dos emisoras fueron intervenidas con pocos minutos de diferencia.
Puebla estaba gobernada por Rafael Moreno Valle. En la región avanzaban conflictos por el Proyecto Integral Morelos, el gasoducto, obras territoriales y las reformas que habían reducido atribuciones de las juntas auxiliares. Las radios transmitían información relacionada con esas disputas y con las decisiones de sus propias asambleas.
En Tlaxcalancingo, integrantes de Axocotzin recuerdan que el pueblo acababa de acompañar en procesión a la Virgen de los Remedios y buena parte de la comunidad se encontraba fuera cuando llegaron policías federales, ministeriales y personal de inspección y verificación de telecomunicaciones. Presentaron un oficio, ingresaron a la cabina y retiraron equipo de transmisión y parte del archivo sonoro reunido durante años. La propia Cholollan Radio describe aquel despliegue como integrado por ministeriales, policías federales y agentes de inspección del entonces Instituto Federal de Telecomunicaciones.
Erik Coyotl, integrante de aquel proceso, ha recordado además la presencia de policías federales con armas largas.
En Santa María Zacatepec ocurrió otra intervención casi simultánea.
Michael Torres recuerda que los agentes llegaron acompañados por policías cuando acababa de concluir un programa infantil. Alrededor de diez niñas y niños habían estado en la cabina. Los funcionarios retiraron transmisores, micrófonos y computadora.
Una inspección por el uso del espectro se ejecutó en ambos pueblos con presencia policial y terminó con el retiro de los instrumentos necesarios para transmitir.
No fue una sola radio.
Fueron dos.
La misma fecha, pocos minutos de diferencia, el mismo organismo regulador y procedimientos semejantes permiten leer aquel episodio como una acción coordinada contra dos proyectos comunitarios de radiodifusión.
No hace falta atribuir una orden que ninguna fuente ha mostrado para reconocer la secuencia material.
Las dos estaciones fueron intervenidas casi al mismo tiempo.
Las dos perdieron equipo.
Las propias comunidades situaron después aquellos operativos dentro de un periodo de represión contra medios comunitarios y pueblos indígenas de Puebla. Cholollan Radio relaciona además el trabajo de ambas emisoras con la difusión del Gasoducto Morelos, el conflicto por el Registro Civil y las disputas territoriales de aquellos años.
Quienes estaban dentro de las cabinas vieron entrar a los policías.
Quienes sostenían las emisoras sabían qué contenidos estaban poniendo al aire.
Quienes participaban en las asambleas conocían los conflictos que atravesaban sus pueblos.
Un expediente administrativo puede establecer que una emisora carecía de autorización.
No sustituye lo ocurrido dentro de la cabina.
Dos semanas después
En Zacatepec, el decomiso no produjo silencio durante mucho tiempo.
La comunidad convocó una asamblea.
Decidió volver al aire.
Mediante una cooperación reunió dinero para conseguir nuevamente equipo y, según Michael Torres, alrededor de dos semanas después Radio Zacatepec transmitía otra vez. Cambió de domicilio y habitantes de la comunidad comenzaron también a acompañar físicamente la cabina.
La autoridad podía retirar un transmisor.
No podía decretar el final de una radio sostenida por una decisión colectiva.
En Tlaxcalancingo comenzó otro recorrido.
Después del cierre de Axocotzin, sus integrantes recurrieron a internet y otras formas locales de comunicación. El proyecto se reorganizó y adoptó posteriormente el nombre de Cholollan Radio. La emisora mantiene a Axocotzin como su antecedente directo y coloca el decomiso del 4 de agosto de 2014 entre los hechos que marcaron esa transformación.
Las dos radios habían perdido equipo.
La comunicación comunitaria continuó.
El segundo cierre de Zacatepec
Menos de un año después ocurrió otro operativo.
El 30 de mayo de 2015, autoridades entraron nuevamente al espacio donde funcionaba Radio Zacatepec.
Esta vez el argumento ya no fue el uso del espectro.
Una denuncia anónima señalaba supuesto narcomenudeo.
Michael recuerda que la casa fue cateada, el equipo nuevamente retirado y el inmueble delimitado y vigilado.
Después de dos incursiones, la comunidad tomó una decisión.
Si la falta de una concesión permitía a la autoridad retirar transmisores y considerar irregular la emisión, buscarían obtenerla.
Comenzó entonces otro conflicto: conseguir del Estado el reconocimiento jurídico para hacer aquello que los pueblos ya habían decidido hacer.
Tener que demostrar que se es pueblo
El trámite abrió un problema distinto.
No bastaba con probar que existía una radio.
Había que acreditar ante las instituciones que detrás de esa frecuencia existían comunidades indígenas con autoridades, sistemas normativos y vida colectiva propia.
Radio Zacatepec y el proyecto de Tlaxcalancingo comenzaron a recorrer juntos ese proceso.
Michael recuerda estudios antropológicos, trámites, viajes a Ciudad de México y discusiones donde la urbanización del territorio, la manera de vestir o el desplazamiento del náhuatl podían aparecer como argumentos para cuestionar la identidad originaria de las comunidades.
La pregunta permanece:
¿qué aspecto debe tener un pueblo indígena para que una oficina pública lo reconozca como tal?
La urbanización de Tlaxcalancingo no había borrado su asamblea.
Los parques industriales próximos a Zacatepec no habían hecho desaparecer la memoria del pueblo.
Pero las instituciones exigían acreditaciones.
Años después, Santa María Zacatepec tendría que enfrentar una discusión semejante al reclamar el derecho a definir su gobierno mediante su propio sistema normativo.
El 9 de diciembre de 2021, el Tribunal Electoral del Estado de Puebla reconoció la existencia de ese sistema normativo y a la asamblea como máximo órgano de representación de la comunidad. También ordenó al Instituto Electoral estatal realizar una consulta indígena sobre la forma de gobierno. Meses antes, otra resolución había negado que Zacatepec pudiera acreditar su carácter indígena; la comunidad impugnó y el litigio llegó a la Sala Regional Ciudad de México del Tribunal Electoral federal.
La radio y el gobierno comunitario terminaron enfrentándose a una pregunta semejante:
¿quién tiene autoridad para decidir cuándo un pueblo existe?
La concesión
El 13 de julio de 2016, el pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones aprobó la resolución P/IFT/130716/386.
La resolución otorgó a las comunidades indígenas de San Bernardino Tlaxcalancingo y Santa María Zacatepec una concesión para utilizar frecuencias del espectro radioeléctrico y prestar el servicio público de radiodifusión sonora en FM, junto con una concesión única, ambas de uso social indígena. IFT
El propio IFT presentó aquella autorización y la correspondiente a Santa María Tlahuitoltepec, Mixe, Oaxaca, como las primeras dos concesiones de uso social indígena otorgadas en el país para radiodifusión sonora.
La estación regional quedó identificada como XHSBE, 107.1 FM. Registros posteriores del IFT mantienen como concesionarias a las comunidades de San Bernardino Tlaxcalancingo y Santa María Zacatepec y consignan la emisora como indígena y en operación.
Dos años antes, funcionarios federales habían retirado los transmisores porque ambas radios utilizaban el espectro sin el título exigido por la autoridad.
En 2016, esa misma estructura institucional reconoció a los dos pueblos como titulares de una de las primeras concesiones indígenas creadas bajo el nuevo régimen.
Entre una fecha y otra no cambió la comunidad.
Cambió el papel con el que el Estado decidió reconocerla.
La concesión no creó el derecho comunitario a hablar.
Llegó después.
Una frecuencia, dos cabinas
El reconocimiento jurídico tampoco borró las diferencias entre las dos radios.
Santa María Zacatepec quería conservar su cabina.
Tlaxcalancingo también.
Michael explica que se discutió la posibilidad de instalar un espacio intermedio entre ambas comunidades, separadas por aproximadamente diez kilómetros, pero las asambleas decidieron conservar sus propios lugares de producción.
Así quedó una estructura poco habitual:
- una concesión regional
- una frecuencia
- dos comunidades
- dos cabinas
XHSBE transmite en 107.1 MHz. El Registro Público de Concesiones del IFT consigna además una autorización de 2019 para modificar la ubicación de la antena y la planta transmisora.
Michael sitúa alrededor de 2021 el montaje material de la etapa desde la que hoy operan y recuerda el costo de ingeniería, infraestructura y equipo.
La concesión resolvió la condición jurídica.
No compró transmisores.
No levantó la torre.
No pagó el mantenimiento.
Ese trabajo siguió descansando en las comunidades.
Michael lo explica desde otra economía: donativos, colaboraciones económicas y mano vuelta.
El Estado reconoció la frecuencia.
Las comunidades siguieron sosteniendo la radio.

La radio no termina en el micrófono
Michael describe jornadas de transmisión desde las primeras horas de la mañana hasta la noche.
Habla de más de setenta programas entre espacios informativos, culturales y musicales, producciones externas y radionovelas. También recuerda a personas adultas mayores que llegan a las cabinas para dejar saludos escritos en pequeños papeles.
Cuando una autoridad retira transmisores no se lleva únicamente metal y circuitos.
Una asamblea pierde un canal.
Una persona deja de escuchar las noticias de su comunidad.
Un saludo no llega.
Una denuncia no sale.
Una convocatoria tarda más.
Radio Zacatepec nunca fue solamente un aparato instalado en una casa.
Por eso varios de sus integrantes aparecen también en las luchas por el agua y el territorio.
Metlapanapa
El río Metlapanapa atraviesa una región transformada durante décadas por la industrialización.
En las inmediaciones se encuentra el corredor industrial Ciudad Textil de Huejotzingo.
Desde 2018, habitantes de Santa María Zacatepec y otras comunidades comenzaron a oponerse a un proyecto de colector pluvial y sanitario que conduciría descargas hacia el Metlapanapa.
El 31 de enero de 2020, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales reconoció públicamente las denuncias ciudadanas por una probable contaminación del río derivada del proyecto, cuyo promovente era el gobierno estatal. La dependencia convocó a Conagua, INPI, Cofepris y la Universidad Iberoamericana Puebla para revisar los riesgos ambientales y sanitarios.
La preocupación de los pueblos tenía antecedentes.
Análisis realizados en descargas de Ciudad Textil habían identificado distintas sustancias asociadas con la actividad industrial. Esa información alimentó el rechazo comunitario a conducir aguas del corredor hacia el río.
El problema no era únicamente un tubo.
Era aquello que podía transportar.
Miguel López Vega participó en esa defensa.
Miguel
Miguel López Vega es comunicador de Radio Zacatepec, representante comunitario y defensor del río Metlapanapa.
El 24 de enero de 2020, al salir de oficinas del gobierno estatal en Puebla, fue detenido por agentes de la Fiscalía. Había acudido a informar sobre decisiones tomadas por la asamblea de Santa María Zacatepec.
Michael Torres conserva en su memoria una acusación por terrorismo.
Las actuaciones conocidas del proceso registran otras figuras penales. Cuando Miguel obtuvo su libertad días después, La Jornada informó que no se acreditaron las imputaciones por obstrucción de obra pública y uso de explosivos, mientras permaneció la acusación por ataques a vías de comunicación.
La diferencia importa porque permite separar dos planos sin borrar ninguno.
Michael recuerda años de persecución.
La causa penal conserva los nombres jurídicos utilizados para procesar a Miguel.
Una memoria atravesada por detenciones, amenazas, órdenes de aprehensión y audiencias no funciona como índice de un juzgado.
La tarea periodística consiste en no confundir esas capas.
Alejandro
La misma historia alcanzó a Alejandro Torres Chocolatl, comunicador de Radio Zacatepec, defensor del agua, integrante del Congreso Nacional Indígena y padre de Michael.
El 30 de junio de 2023, cuatro hombres vestidos de civil lo interceptaron en Santa María Zacatepec y se lo llevaron. Organizaciones comunitarias lo identificaron como comunicador de Radio Zacatepec y concejal del CNI. Radio Zapatista
Alejandro describió después lo ocurrido como un “levantón” o un “secuestro exprés” y atribuyó la detención a policías ministeriales. Organizaciones y abogados denunciaron irregularidades en la forma en que fue interceptado y trasladado.
Horas después recuperó la libertad.
La defensa del agua había vuelto a pasar del río a una sala judicial.
El agua embotellada
El Metlapanapa no era el único frente.
En marzo de 2021, habitantes organizados de la región comenzaron un plantón frente a la planta de Bonafont, perteneciente al grupo Danone, en Juan C. Bonilla.
La cifra repetida por Pueblos Unidos fue un millón 641 mil litros de agua diarios.
No correspondía a una medición oficial reconocida por la empresa.
Era la estimación construida por los pueblos para dimensionar la extracción que observaban y relacionaban con el descenso del agua en pozos de la región.
Esa diferencia debe conservarse.
La cifra pertenece a la denuncia comunitaria.
No por ello queda reducida a rumor.
Surge de un territorio donde habitantes observaban pozos, pipas, jornadas laborales y cambios en la disponibilidad de agua.
La hoja administrativa puede registrar un volumen autorizado.
La comunidad registra cuándo un pozo deja de responder como antes.
Altepelmecalli
El 8 de agosto de 2021, los pueblos ocuparon las instalaciones de Bonafont y las transformaron en Altepelmecalli, la Casa de los Pueblos.
El espacio industrial comenzó a albergar otras actividades:
- Biblioteca.
- Salud comunitaria.
- Agricultura.
- Producción de alimentos.
- Encuentros.
- Comunicación.
Michael recuerda una biblioteca de más de tres mil libros, un estudio de televisión, una radio comunitaria, huertos, producción de setas, plantas medicinales y un temazcal en construcción.
Durante algunos meses, los pueblos mostraron qué podía existir allí cuando la infraestructura dejaba de organizarse alrededor de la extracción y venta del agua.
El 15 de febrero de 2022, fuerzas de seguridad ingresaron a Altepelmecalli y desalojaron a las comunidades.
Los pueblos perdieron el control físico del espacio.
La experiencia de haberlo convertido en Casa de los Pueblos permaneció.

El gobierno propio
Santa María Zacatepec abrió también un proceso para ejercer su sistema normativo y decidir mediante asamblea su forma de gobierno.
La disputa volvió a colocar a la comunidad frente a las instituciones.
En 2021, después de resoluciones contradictorias, el Tribunal Electoral del Estado de Puebla reconoció que Zacatepec contaba con un sistema normativo propio y que la asamblea constituía su máximo órgano de representación.
La secuencia deja una contradicción difícil de borrar.
Desde 2016, el IFT reconocía a Santa María Zacatepec como una de las comunidades indígenas titulares de la concesión de XHSBE.
Años después, otra institución volvió a exigir elementos para determinar si ese mismo pueblo podía ejercer derechos derivados de su condición indígena.
La comunidad existía antes de ambas resoluciones.
Los reconocimientos llegaron después.
Protección
Después de años de operativos y procesos judiciales, la seguridad entró también en la cabina.
Michael explica que la familia que alberga Radio Zacatepec cuenta con rejas y botón de pánico. Otros integrantes, dice, se encuentran bajo seguimiento de instancias de protección.
Algunos de esos comunicadores desconfían, al mismo tiempo, del destino de la información que entregan a las instituciones encargadas de protegerlos.
La pregunta queda abierta:
¿qué significa recibir protección de instituciones frente a las cuales también se ha tenido que ejercer protección?
Samir
En la memoria de Michael aparece repetidamente Samir Flores Soberanes.
Radio Zacatepec nació mientras los pueblos discutían el Proyecto Integral Morelos y las radios comunitarias establecían relaciones entre territorios separados por carreteras y límites estatales.
Michael recuerda a Samir como parte de esa red.
Durante la entrevista sitúa su asesinato en 2018.
Samir Flores fue asesinado el 20 de febrero de 2019.
La corrección pertenece al calendario.
El lugar que ocupa en la memoria de Michael permanece: comunicador comunitario, opositor al Proyecto Integral Morelos y compañero de procesos que conectaron a pueblos de Puebla y Morelos.
Una fecha exacta no disminuye esa memoria.
La protege.
De Zacatepec a Eloxochitlán

En septiembre de 2026 Michael Torres ya no estaba hablando desde la cabina.
Estaba frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en Ciudad de México.
Había llegado para acompañar el plantón de las Mujeres Mazatecas de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca.
¿Cómo llega una radio de Puebla hasta allí?
Michael responde recorriendo años:
- El Proyecto Integral Morelos.
- Samir.
- El río Metlapanapa.
- Bonafont.
- Altepelmecalli.
- Las caravanas por el agua.
- Las asambleas nacionales.
- El Congreso Nacional Indígena.
En una de esas caravanas, recuerda, conocieron a las mujeres de Eloxochitlán y escucharon la historia de criminalización que atravesaba a sus familias.
Desde entonces las luchas dejaron de ser completamente ajenas unas a otras.
Metlapanapa no es Xangá Ndá Ge.
Puebla no es Oaxaca.
Una causa penal no sustituye a otra.
Pero quienes han pasado años defendiendo agua, territorio y libertad reconocen ciertas formas cuando vuelven a encontrarlas:
- Una orden de aprehensión.
- Una carpeta que permanece abierta.
- Una mujer esperando afuera de un tribunal.
- Una comunidad obligada a demostrar una vez más aquello que sabe sobre sí misma.
- Radio Zacatepec llegó a la Suprema Corte porque la frecuencia nunca fue su único territorio.
Lo que permanece al aire
XHSBE 107.1 FM existe.
Radio Zacatepec mantiene su cabina.
Cholollan Radio mantiene la suya.
Comparten una frecuencia.
El registro del IFT mantiene a las comunidades de San Bernardino Tlaxcalancingo y Santa María Zacatepec como concesionarias y a XHSBE 107.1 FM en operación.
También permanecen las detenciones, las medidas de protección, la memoria de los decomisos, los pozos, el río y las fotografías de Altepelmecalli.
En agosto de 2014 llegaron funcionarios y policías a retirar equipos de dos radios que transmitían sin la autorización exigida por la autoridad.
En julio de 2016, el IFT reconoció a esas mismas comunidades como titulares de una de las primeras concesiones de uso social indígena del país.
Entre una fecha y otra no cambió el pueblo.
No nació entonces su derecho a hablar.
No apareció una comunidad indígena donde antes no la había.
Cambió el papel con el que una institución reconoció aquello que ya existía.
Algo semejante ocurrió con el gobierno comunitario.
Y con el agua, la relación se invierte.
Las comunidades conocían el territorio antes de que llegaran estudios, permisos, causas penales o resoluciones.
Por eso la historia de Radio Zacatepec no cabe únicamente en la regulación del espectro.
También pregunta quién puede nombrar un río.
Quién decide qué entra en él.
Quién puede extraer el agua.
Quién determina la forma de gobierno de un pueblo.
Quién administra una frecuencia.
Y quién pretende decidir cuándo una comunidad puede ser reconocida como comunidad.
El archivo visual de Radio Zacatepec conserva otra respuesta:
- Niñas y niños frente a un micrófono.
- Una asamblea.
- Una manta por la libertad de expresión.
- Un transmisor.
- Una movilización por el agua.
- Un encuentro de pueblos.
- Una parrilla de programación.
- Una celebración por trece años de radio.
- La frecuencia continúa viajando por el aire.
Debajo permanece el territorio que le dio sentido.
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