Entre reclamos estudiantiles y un auditorio lleno, Angela Davis defendió en la UNAM el activismo como herramienta para transformar la realidad.

Angela Davis llegó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y entre protestas y tensión, hizo un llamado a organizarse, construir comunidad e imaginar que la realidad puede transformarse.

Este artículo complementa con una nota para Radio Huaya. Angela Davis en la UNAM: Abolicionismo, justicia y organización comunitaria , donde profundizamos en los momentos clave del encuentro y sus implicaciones para los movimientos sociales en México

Angela Davis en la UNAM: Abolicionismo, justicia y organización comunitaria El Giro de la Rueda

Por Laura Quintero

Tenemos que hacer una revolución para derrotar el capitalismo y el colonialismo”, instó Davis durante su visita en la UNAM.

La filósofa y activista estadounidense llegó a la FILUNI 2026 para participar en el diálogo magistral Abolición, feminismo, ¡ahora!, junto con Gina Dent y Amneris Chaparro Martínez.

Pero antes de que comenzara la conversación, un grupo de estudiantes irrumpió con consignas y mantas de protesta contra la Universidad. Los reclamos se mezclaron con los gritos de quienes habían acudido para escuchar a una de las figuras históricas de los movimientos antirracistas y feministas.

Mientras el encuentro había sido convocado para discutir abolicionismo, feminismo, violencia institucional y transformación social, estudiantes utilizaron el mismo espacio para exigir ser escuchados y cuestionar a la institución anfitriona.

Los manifestantes denunciaron falta de apertura y criticaron la respuesta frente a su protesta. Desde esa perspectiva, el episodio expuso una contradicción que atravesó la jornada: una Universidad que abría sus puertas a una de las voces más reconocidas del activismo mundial enfrentaba simultáneamente el desafío de procesar las inconformidades surgidas dentro de su propia comunidad.

Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, intervino y ofreció abrir mesas de diálogo. En medio del desencuentro, pidió permitir que se desarrollara la conversación con Davis.

Frente a la toma del espacio por parte de la y los estudiantes —un acto legítimo por abrir la escucha—, el desarrollo del evento dejó al descubierto la rigidez institucional. A las fallas logísticas y la falta de pluralidad se sumó una respuesta grotesca: persecución y hostilidad ante la manifestación. La estructura universitaria, llamada a propiciar el encuentro y el diálogo, terminó retratándose en su mezquindad organizativa, operando como un escaparate de élite completamente divorciado de la comunidad estudiantil.

Davis no ignoró lo ocurrido y sus primeras palabras incluyeron un agradecimiento a todas las personas presentes, incluidas quienes habían participado en los acontecimientos previos al diálogo.

En el marco de su participación, Davis recordó que comenzó su militancia cuando tenía apenas 11 años, después de crecer en Birmingham, Alabama, bajo las condiciones de segregación racial que marcaron al sur de Estados Unidos.

Ese pasado, explicó, pudo haber sido territorio fértil para la desesperanza. Para ella ocurrió lo contrario: la llevó a imaginar que las cosas podían ser diferentes.

El primer trabajo del activismo radical es generar esperanza, es persuadir a la gente de que un mejor mundo es posible”, afirmó.

La esperanza que planteó Davis hace referencia a una construcción política de la organización colectiva.

Feminismo, capitalismo y violencia

Angela Davis, años 70´s

La conversación también abordó el feminismo abolicionista y la necesidad de analizar la violencia más allá de sus manifestaciones individuales.

Davis sostuvo que la violencia contra las mujeres y las personas transgénero no puede separarse de las estructuras institucionales que reproducen desigualdad, además llamó a transformar sistemas económicos y políticos que, desde su perspectiva, reproducen esas violencias.

Gina Dent,  escritora, filósofa y coautora del libro, coincidió en la necesidad de cuestionar las estructuras carcelarias, el racismo y las desigualdades económicas.

De la confrontación a la esperanza

Por un lado, estudiantes reclamando espacios de escucha dentro de la universidad pública, por otro, una activista cuya trayectoria política ha estado marcada precisamente por cuestionar instituciones, sistemas penitenciarios, racismo y desigualdad.

La protesta evidenció que abrir espacios para hablar de disidencia no elimina el reto institucional de escuchar la disidencia cuando aparece dentro de casa.

Pero Davis colocó otra idea sobre la mesa: las contradicciones y los conflictos no necesariamente cancelan la posibilidad de transformación.

Al finalizar, lamentó no disponer de más tiempo y agradeció la experiencia de compartir el espacio con el público.

Enlaces Externos:

Abolicionismo y teoría carcelaria

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