El gobierno sabe el día que nos vamos a manifestar

Por Kino Balu

Al centro: Hilda Hernández Rivera | foto: Kino Balu

Crónica | El Giro de la Rueda Ciudad de México, junio de 2026

Hilda Hernández Rivera llegó puntual. Llegó antes de que empezara la conferencia, antes de que llegaran los demás, antes de que el Antimonumento por los 43 sobre Paseo de la Reforma tuviera el cuerpo colectivo que suele darle sentido a esas tardes de micrófono y pancarta. Llegó y esperó. Los otros padres —los que venían en autobuses desde Guerrero— seguían detenidos en la caseta de Tlalpan, encapsulados por antimotines desde las diez y media de la mañana.

Era el 8 de junio de 2026. La jornada tenía nombre: “Jornada Intermedia hacia los 12 Años de la Desaparición de los 43”. Doce años de una frase que no cierra, que no puede cerrar porque el asunto no ha cerrado. Hoy, 9 de junio, esa jornada continúa. Mañana también.

I. La caseta

foto: Kino Balu

El contingente salió de Guerrero con tiempo. Diecisiete autobuses, padres, madres, estudiantes normalistas. La ruta era la misma de siempre: llegar a la Ciudad de México, instalarse frente al Antimonumento, hablar. Llevan doce años haciendo eso: llegar, instalarse, hablar.

En la caseta de cobro de Tlalpan los esperaba un operativo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Policías antimotines. Revisión exhaustiva de los autobuses. Las autoridades justificaron la intervención alegando “denuncias ciudadanas” sobre la presencia de artefactos peligrosos. El resultado: 59 artefactos de fabricación casera —pirotecnia artesanal, según la SSC— decomisados y trasladados a la Fiscalía para su análisis.

Las familias niegan haber transportado esos artefactos. Lo dijeron ayer mismo frente al Antimonumento, lo repiten este martes ante los medios. Denuncian siembra de pruebas. Denuncian que el operativo no fue una inspección de seguridad sino una operación para criminalizar su protesta.

El decomiso está documentado. La negación también. Lo que la historia de las fuerzas policiales en México ha documentado con igual rigor —en Tlatelolco, en el Halconazo, en Atenco, en Ayotzinapa— es que la siembra de pruebas no es una táctica excepcional: es un recurso conocido para preparar el terreno de la represión. Eso no resuelve lo ocurrido el lunes en Tlalpan. Pero lo sitúa.

Lo que sí puede establecerse sin ambigüedad: las familias permanecieron retenidas más de cuatro horas. Fueron liberadas a las dos de la tarde. Ese mismo lunes, a unos kilómetros, el gobierno federal realizaba el abanderamiento de la Selección Mexicana rumbo al Mundial 2026. Mañana, 10 de junio, es la víspera de la inauguración.

II. Frente al Antimonumento

foto: Kino Balu

Hilda tiene doce años esperando noticias de César Manuel González Hernández. Él tenía 21 cuando desapareció la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, junto con otros 42 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa. Era originario de Huamantla, Tlaxcala. En la Normal lo conocían como El Tlaxcalita. Antes de llegar a Ayotzinapa había trabajado como docente y estudiado brevemente Derecho en Puebla.

El lunes, Hilda estaba parada frente al Antimonumento, sola todavía, esperando que llegaran los compañeros que el operativo no dejaba pasar. Le preguntaron por qué no había iniciado la conferencia.

“Lamentablemente los compañeros padres que ahorita vienen llegando de Guerrero, no les permitieron el acceso a entrar a la ciudad”, respondió. “Ahí ahorita todavía están detenidos, no los dejan pasar junto con los estudiantes.”

Hizo una pausa breve. Luego añadió:

“Sabía el gobierno que nos íbamos a manifestar.”

III. La voz

La conferencia del lunes era el arranque de varias semanas de actividades. No solo como protesta por los 43, sino como plataforma de solidaridad con otros movimientos: el campo, la educación, las personas desaparecidas que no tienen nombre famoso ni Antimonumento propio.

“Nos vemos en la necesidad de manifestarnos y solidarizarnos con todas aquellas personas que también están buscando a sus demás desaparecidos”,

dijo Hilda.

“Que están manifestándose por el campo, que están manifestándose por la educación, por sus derechos que tienen y que se los ha quitado el gobierno.”

La conversación llegó al Mundial. Al evento que ese mismo lunes consumía la agenda pública y que mañana inaugura su primera jornada.

Hilda no dijo que estuviera en contra. Dijo otra cosa, más exacta y más dura:

“No es que estemos en contra, que bueno, a lo mejor que haiga, pero está viendo la presidenta que hay muchas cosas que ella no ha atendido y todavía se da el lujo de tener estos eventos que son miles de millones.”

Y luego lo que cuesta y lo que no aparece en ningún presupuesto oficial:

“En nuestro caso no somos ricos, tenemos que trabajarle para venir, transportarnos, y no son una vez, sino varias, nos cuesta mucho trabajo.”

Lo que siguió fue el inventario de lo pendiente: la investigación estancada, los altos funcionarios protegidos, el ejército protegido, la marina protegida. Doce años de un expediente que avanza y retrocede y vuelve a avanzar sin que nadie rinda cuentas de lo que se sabe y se calla.

“Los gobiernos no saben el dolor que llevamos a diario.”

“El pararse y saber que no sabes nada de tu hijo, que tienes más hijos y que no puedes estar tampoco con ellos, que ya se te murieron también familiares, que ya se te murieron compañeros padres.”

Compañeros, madres, padres que murieron sin saber qué pasó con sus hijos. Eso también es parte del expediente, aunque no figure en ninguna resolución judicial.

Habló de Guerrero. No del Guerrero de 2014 sino del de ahora, el de las comunidades desplazadas, el de los muertos recientes que tampoco tienen respuesta.

“Ni siquiera se van a parar”, dijo sobre las autoridades. “Mejor la gente solidaria es la que va uno ahí, con lo poco que puede uno apoyar.”

Y la frase que funciona como diagnóstico y como pregunta sin destinatario claro:

“Dice que todo está bien, entonces no sé la señora en qué mundo vive.”

IV. El deber

foto: Kino Balu

El lunes, casi a las tres de la tarde, llegaron los demás autobuses. La conferencia pudo comenzar. Las actividades continúan hoy y mañana.

Mañana, 10 de junio, la Ciudad de México carga dos fechas al mismo tiempo. Una que el Estado administra como festejo. Otra que preferiría que se olvidara.

El 10 de junio de 1971, una manifestación estudiantil que avanzaba del Casco de Santo Tomás hacia el Monumento a la Revolución fue cortada por el grupo paramilitar conocido como Los Halcones —al servicio del Estado, entrenado por el Estado, encubierto después por el Estado. Las cifras oficiales reconocen al menos 22 muertos; diversas organizaciones han señalado que el número pudo superar el centenar. Ese episodio forma parte de lo que se documenta como la guerra sucia del Estado mexicano contra la movilización social. Cincuenta y cinco años después, estudiantes de la UNAM, el IPN y la UAM recorrerán el mismo trayecto, como hacen cada 10 de junio, para que esa fecha no quede sepultada bajo otro evento de miles de millones.

Este año ese recorrido converge con la jornada de los padres de Ayotzinapa, con la presencia del magisterio en el Zócalo, con una ronda nocturna de familias buscadoras hacia las inmediaciones del Estadio Ciudad de México —el estadio que el gobierno ha rodeado de seguridad para el Mundial, el mismo que mañana abre sus puertas al mundo.

Dos fechas en el mismo día. Una que el Estado preferiría que se olvidara. Otra que el Estado celebra con miles de millones.

Los padres de los 43 estarán en la calle, como hoy, como ayer, con volantes y carteles y la misma exigencia de siempre. Hilda cerró la entrevista del lunes con una frase que no admite matiz:

“Fue el gobierno el que se los llevó.”

Lo dijo sin elevar la voz. Lo dijo como quien dice algo que lleva años diciéndose a sí mismo cada mañana, antes de que el día empiece y haya que volver a empezar.

Testimonio registrado frente al Antimonumento por los 43, Paseo de la Reforma, Ciudad de México, 8 de junio de 2026.

SUSCRÍBETE. INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO Y RECIBIR TODAS LAS ACTUALIZACIONES

El Giro de la Rueda Widget Módulo Podcast – El Giro de la Rueda
PODCAST

El Giro de la Rueda

Escucha las historias completas, narradas desde los territorios en conflicto y resistencia.

Escuchar ahora

0 respuestas a “10 de junio, marcha por los desaparecidos de hoy”