Oración a un territorio herido: cuando el magueyal habla desde la ausencia
Es mayo de 2025 y la noticia del territorio herido llega de golpe: el Estado de Hidalgo aprueba un proyecto “sustentable” que amenaza el matorral semiárido donde crecieron las raíces, las preguntas y los muertos que nos conforman.
¿Cómo se duele el futuro? ¿Cómo se nombra la devastación cuando el lenguaje del desarrollo la disfraza de promesa?
Lo que sigue no es una respuesta, sino una peregrinación. Un regreso al sendero seco, al pirul de siempre, al ayoteco que lleva décadas custodiando lo que no figura en ningún expediente. Una conversación con los tlachiqueros, con la hormiga roja que cada vez aparece menos, con el carpintero que golpea porque sabe que algo vive bajo la superficie.
Una oración al maguey. A la memoria. A todo lo que el discurso del progreso no sabe —ni quiere— nombrar.
El Giro de la Rueda
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Voz: Amariza Vera Montiel
Oración a un territorio herido
Por Amariza Vera Montiel
Custodian algo.
Pero ¿qué resguarda realmente un maguey? ¿Memoria?
¿Tiempo?
¿Una forma distinta de entender la permanencia? ¿Quién recuerda a través de quién?
Pues no sé, toca preguntarles a ellos.
Reconocerme en tus grietas cansadas ha sido un camino largo. Desde que comprendí que en ellas podía escuchar los secretos de aquello que nunca me contaron, aprendí a detenerme y prestar atención de manera religiosa.
Porque sólo así, en el zumbido de una abeja, en el movimiento de una hormiga roja, en el olor del chinicuil, en el golpeteo de un carpintero sobre un maguey, puedo vincularme con la compleja red de relaciones que eres.
Y sigo teniendo preguntas.
Preguntas que deposito en tus laderas como quien deja una ofrenda. Preguntas para las que quizá no existe respuesta.
Las dejo entre las piedras.
Las dejo en la barranca.
Las dejo en la mirada profunda que comparto cuando estoy enamorada. Las dejo junto a las raíces.
Las dejo descansar a la sombra del tepozán.
Quizá una peregrinación no consiste en encontrar respuestas.
Quizá consiste en aprender a caminar con las preguntas correctas.
y en ese camino, sentirse menos sola.
porque “El corazón es el que manda.”
recuerdo,
Y mientras avanzo, todavía no sé dónde poner el corazón.
Pero sé que pertenece a este camino.








Serie fotográfica de Illiria Nineth
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