Miles de madres buscadoras marcharon este 10 de mayo para exigir justicia y verdad.
El 10 de mayo tiene otro significado para miles de madres buscadoras en México. Mientras muchas familias se reúnen para celebrar, ellas marchan. La Marcha de la Dignidad Nacional volvió a tomar las calles de la Ciudad de México: sin flores, sin música, con pancartas que llevan los rostros de sus hijos e hijas desaparecidos.
La movilización avanzó del Monumento a la Madre al Ángel de la Independencia —un trayecto convertido en espacio de denuncia— y reunió a mujeres llegadas desde distintos estados del país. Todas cargaban algo más que fotografías: cargaban años de visitas a fiscalías que no responden, de recorridos en terrenos baldíos, de búsquedas que el Estado les delegó sin pedírselo.
Laura Quintero estuvo en la marcha y recogió las voces de madres y familias que continúan buscando a sus desaparecidos.
Para Radio Huaya – Por Laura Quintero
¿Dónde están? La marcha de las madres que buscan a sus desaparecidos – El Giro de la Rueda
Por Laura Quintero
Fotografía: Alejandro Meléndez
A las afueras del Monumento a la Madre, en la Ciudad de México, no había música, ni las flores que suelen acompañar el 10 de mayo, en lugar de ello había pancartas con rostros impresos, fichas de búsqueda y miles de mujeres con fotografías con los rostros de sus hijos e hijas desaparecidos,
Desde temprano comenzaron a llegar madres de distintos estados del país. Algunas cargaban mochilas pequeñas, botellas de agua y gorras para soportar el calor. Varias venían acompañadas de hermanas, sobrinas o nietos. Todas compartían la frustración, el cansancio, pero también la dignidad.
Este domingo se llevó a cabo en la Ciudad de México la 14ª Marcha de la Dignidad Nacional. La movilización avanzó del Monumento a la Madre al Ángel de la Independencia, un trayecto que desde hace años se convirtió en espacio de denuncia para quienes buscan a un familiar desaparecido.
Entre la multitud caminaba Juana Martínez, madre originaria de Chihuahua. Su hijo desapareció en julio de 2022. Desde entonces, dice, su vida dejó de dividirse entre trabajo, familia y celebraciones. Ahora todo gira alrededor de la búsqueda.
“No hay nada que celebrar cuando tienes un hijo desaparecido”, dice con tristeza y rabia, mientras acomoda entre sus manos una fotografía amplificada de su hijo.
Juana al igual que muchas de las compañeras que hoy la acompañan en este recorrido, cambió la celebración y las reuniones familiares por visitas a fiscalías, recorridos en terrenos baldíos y llamadas que casi nunca responden.
A unos metros, otras madres repiten nombres completos en megáfonos. Hay pancartas con fechas, edades y lugares de desaparición. Algunas imágenes muestran adolescentes; otras, hombres y mujeres adultos que desaparecieron camino al trabajo, al salir de casa o durante un trayecto cualquiera.

“Hacemos el trabajo de las autoridades”
“Mi familia y yo llevamos años buscando a mi hija, haciendo el trabajo que deberían hacer las autoridades y que no hacen y que muchas, incluso entorpecen”, comenta Citlatli Ramírez.
En un México en el que las cifras oficiales reconocen que hay más de 133 mil personas desaparecidas, la molestia contra las autoridades también es la constante en este día. Las madres hablan de expedientes detenidos, búsquedas suspendidas, cambios constantes de ministerios públicos y promesas incumplidas. También de la necesidad de aprender, por su cuenta, cosas que nunca imaginaron: identificar restos, organizar brigadas, revisar fosas clandestinas o entrar a lugares controlados por grupos criminales.
Mujeres, las protagonistas de las búsquedas
En México, gran parte de la búsqueda de personas desaparecidas ha recaído sobre las familias. Principalmente sobre las mujeres.
Madres, esposas, hermanas e hijas han incorporado la búsqueda de algún familiar a su rutina. Lo hacen muchas veces sin protección oficial y con recursos propios.
La protesta de este domingo también estuvo marcada por reclamos hacia el gobierno federal. Integrantes de colectivos acusaron que la respuesta institucional se ha concentrado en reducir el impacto mediático del problema en lugar de atenderlo de fondo.
Las familias reprocharon que las autoridades busquen “dar buena apariencia” mientras miles de personas continúan desaparecidas. También acusaron a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de invisibilizar la crisis al no colocar el tema entre las prioridades públicas del país.
Mientras la movilización avanzaba sobre Paseo de la Reforma, automovilistas tocaban el claxon. Algunos levantaban el puño. Otros grababan con el celular, esta lucha y estos reclamos no son desconocidos para nadie que habite este país, la crisis de desaparecidos es algo con lo que se convive desde hace al menos una década.
Buscar puede costar la vida
Hoy, en el contingente de madres y familiares, nadie hablaba de celebración. Porque para ellas el 10 de mayo ya no significa desayunos familiares ni regalos. Significa volver a salir a las calles para recordar que sus hijos siguen desaparecidos y que el país acumula una crisis que no deja de crecer. También significa enfrentar otro dato indignante, buscar en México puede costar la vida.
De acuerdo con datos de Amnistía Internacional, desde 2011, al menos 35 personas buscadoras han sido asesinadas; 21 de ellas eran mujeres.
Aun así, mantienen la búsqueda, regresan cada año con las mismas fotografías, y con una exigencia que ninguna administración ha querido dar respuesta.



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