Por Kino Balu
La cita estaba convocada a las doce del día del sábado 17 de octubre en la Plaza Palestina Libre —antes Hemiciclo a Juárez—, en el centro de la Ciudad de México, pero tuvo que suspenderse por un par de horas. A un costado, la Avenida Juárez, avanzaba la marcha de los alebrijes con su estruendo de comparsas, figuras de cartonería y espectadores amontonados en las banquetas. Antes de que pudieran encenderse los micrófonos del aniversario, las familias de personas desaparecidas aprovecharon el paso del desfile para plantarse entre el gentío y gritarle a la marcha:
“¿Dónde están, dónde están, nuestros hijos dónde están?”.

Dos horas después, superada esa otra pausa involuntaria, comenzó la jornada. Diecisiete años de periodismo caben en más de 120 mil archivos alojados en un servidor digital que reclama relevo, pero el peso de detener una redacción se mide en lo que ocurre en la banqueta cuando alguien interrumpe el festejo oficial para nombrar una ausencia.
En el día fijado para suspender la publicación cotidiana de Desinformémonos, el cierre de ese ciclo no ocurrió a puerta cerrada ni entre periodistas: abrió con la palabra de la Red Regional de Familias Migrantes y del Albergue Tochán-Nuestra Casa, que celebraban ahí mismo sus propios aniversarios. Un medio nacido en octubre de 2009 para acompañar la protesta social eligió despedir su ritmo diario junto a quienes buscan a sus hijos desaparecidos en tránsito por el país, quienes sostienen refugios para personas migrantes y quienes defienden el territorio frente a las consultas gubernamentales.
Mientras transcurrían las distintas presentaciones, entre una exposición fotográfica, en las mesas dispuestas sobre la explanada se vaciaba también la bodega editorial del proyecto mediante la entrega libre de libros que guardan casi dos décadas de coberturas: ¿De qué nos van a perdonar?, Flores en el desierto, Indignados, el Manual de periodismo de abajo, entre otros títulos.

Tres luchas en la misma plaza
La pregunta sobre qué ocurre cuando un medio independiente detiene su marcha diaria encontró respuesta desde esa primera intervención de la tarde, tras los gritos lanzados al paso de los alebrijes, se comparte otro espacio con quienes usaron las cámaras, las grabadoras y la calle para romper el cerco de las instituciones del Estado mexicano.
En el micrófono de bienvenida —compartido por el albergue Casa Tochán, Gloria Muñoz e integrantes de la Red Regional de Familias Migrantes— tomó la palabra Ana Enamorado, fundadora de la Red y madre de Óscar Antonio López Enamorado, joven hondureño desaparecido en enero de 2010 en el estado de Jalisco. Que el encuentro abriera con el reclamo por las personas desaparecidas respondía a una historia caminada en común:
—Lo que pasa es que juntamos tres luchas — explicó Ana Enamorado a El Giro de la Rueda—.
Tres luchas hermanas, tres luchas muy importantes, como es Desinformémonos, que cumple sus 17 años y además está haciendo una pausa. El albergue Casa Tochán es un lugar donde reciben a muchas personas que están pasando por Ciudad de México y es una casa que abre las puertas para recibirles, para apoyarlos, para acompañarles en todo lo que la persona requiera. Y la Red Regional de Familias Migrantes cumple cinco años. Nació en 2021 a raíz de todo un camino que he recorrido yo en la búsqueda de mi hijo Óscar, viviendo la necesidad de las familias de buscar y conociendo en carne propia lo difícil que es buscar desde nuestro país de origen, estar sola en un país y sin que las autoridades resuelvan nada. Sabemos también que solamente en colectivo nos podemos acompañar, nos podemos apoyar de manera mutua, porque es un derecho que a las personas migrantes no se les respeta.“

Donde los registros oficiales superan las 130 mil personas desaparecidas, la omisión de la Fiscalía General de la República (FGR) —a través de su Unidad de Investigación de Delitos para Personas Migrantes—, de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y del Mecanismo de Apoyo Exterior operado por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en embajadas y consulados descarga el peso de la investigación sobre las madres centro y sudamericanas.

—Es muchísimo más complicado buscar a una persona que desapareció en un país diferente al nuestro — señaló Ana Enamorado—.
Sabemos que México es un país que tiene más de 130 mil personas desaparecidas, que la autoridad no les busca, que quienes buscamos somos nosotras las familias, somos nosotras las que encontramos, somos nosotras las que hacemos todo un proceso de investigación y todo el trabajo lo realizamos nosotras como familiares. Para las familias que no viven en México es más difícil, porque desde su país de origen no son escuchadas. Aunque esto lo deberían de resolver las autoridades sin necesidad de esperar que pase mucho tiempo ni esperar a que las familias lleguen a México —desde allá, desde su país de origen, deben de actuar de inmediato para buscar a las personas que fueron desaparecidas en México—, sin embargo, esto no pasa, no lo hacen.
Ante la inacción ministerial y diplomática, la articulación transfronteriza de las familias y el acompañamiento de la prensa independiente operan como formas de exigencia directa:
Por eso vimos la urgencia de formar un colectivo para trabajar a distancia con las familias a través de un teléfono celular, a través de una pantalla; como sea, obligamos a la autoridad a que se siente y escuche, atienda y resuelva las peticiones de las familias para continuar con la búsqueda
Luchamos para que no se quede en el olvido, que no se quede en el abandono, y esta es una forma de hacer memoria: recordarle a la autoridad que hace cinco años nació la Red ante esta necesidad y una preocupación muy fuerte que hay con la desaparición de las personas migrantes en México. Y como Desinformémonos nos ha acompañado tanto a través de las cámaras, a través de los micrófonos, estando con nosotros en las calles, es muy importante, porque sin los medios de comunicación, ¿qué haríamos nosotros? Sería más difícil que nuestras voces, nuestras exigencias lleguen a la autoridad y lleguen hasta cualquier parte del mundo. Por eso es importante juntar estos aniversarios, estas fechas, sumarnos y plantarnos acá donde forzosamente tienen que escucharnos y tienen que vernos.
Ni imparciales ni neutrales
Detener la máquina diaria no es una clausura definitiva. Bajo la campaña “El último No apaga la luz”, el equipo de Desinformémonos busca resguardar su archivo —sostenido en una plataforma digital ya saturada— y abrir una discusión interna postergada durante años sobre las condiciones materiales del trabajo, el desgaste físico y la actualización de formatos. Sin embargo, asumir el freno después de más de seis mil días de cobertura continua confronta a quienes integran el medio con su propio oficio.
En entrevista con El Giro de la Rueda, Gloria Muñoz Ramírez, fundadora y directora del proyecto, nombró esa tensión entre el descanso necesario y el impulso cotidiano de salir a la calle:
—Primero que nada, agradecer al Giro por ser un medio tan hermano, tan aliado, tan cercano.
Desinformémonos ahorita está en la celebración de su 17 aniversario. Estamos contentos, estamos satisfechos, satisfechas. Creo que es el cierre de una etapa de mucho compromiso, de mucho trabajo, de mucho esfuerzo, también de todos los errores que se cometen a lo largo de 17 años, pero estamos esperanzados, curiosamente esperanzados en lo que venga.
—¿Qué diferencia habrá? —le preguntamos—. ¿Qué supones que va a pasar ahora, después de esta actividad de todos los días durante 17 años y de pronto pausar?
—Uy, gran pregunta. He de decir que este momento no es fácil para el equipo de Desinformémonos.
Es una decisión que tomó mucho tiempo, porque justo no imaginábamos el día después. Nosotros tenemos un resorte de indignación que cuando hay gente en la calle, que cuando hay una protesta, que cuando hay un plantón, que cuando hay cosas, ese resorte nos impulsa a ir a ese lugar. Tú dirás: “Mañana no va a haber un espacio”. Nosotros tenemos la esperanza de que poco a poco vayamos adaptándonos al periodo de reflexión, que es el que prometimos y es el que nos debemos. Y que pronto regresemos con una propuesta que pues no sé si deje contenta a la gente o a nosotros. Una propuesta producto de la reflexión. Hasta ahí vamos.
La palabra de los pueblos frente a la simulación oficial
La trayectoria de Desinformémonos tampoco se entiende sin el vínculo que mantuvo desde su origen en 2009 con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el Congreso Nacional Indígena (CNI) y las asambleas comunitarias que defienden el agua, el bosque y los sistemas normativos propios.
En la plaza conversamos con Francisco López Bárcenas, jurista e historiador mixteco originario de Santa Rosa Caxtlahuaca, Oaxaca, exasesor del EZLN en los Diálogos de San Andrés y miembro fundador del CNI. El encuentro coincide con los mismo tiempos en que el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y el Ejecutivo federal intentaban validar los foros de consulta sobre el anteproyecto de la Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, una iniciativa de 453 artículos reglamentaria del artículo 2 constitucional.
Consultado por El Giro de la Rueda sobre ese procedimiento gubernamental, Francisco López Bárcenas expuso las contradicciones jurídicas de la convocatoria oficial:
La consulta es una farsa por lo menos. La convocatoria, por un lado, invoca el derecho a la consulta tanto nacional como internacional, pero en su redacción misma lo niega. Eso ya, aunque fuera una buena consulta, va a resultar con datos falsos, por un lado. Por otro lado, lo que se consulta es una propuesta: no es una ley, es una propuesta de ley. Si saliera positiva —que no ha salido, porque ya vimos los resultados—, cuando hagan la ley habría que hacer otra consulta. Entonces, me parece que es una estrategia muy mala de legitimar un acto de gobierno que ya estaba deslegitimado.”
Frente a las maniobras institucionales para administrar o suplantar el consentimiento de las comunidades, el abogado mixteco ubicó el lugar que ha ocupado Desinformémonos en estas casi dos décadas:
Desinformémonos ha acompañado a los pueblos prácticamente desde su nacimiento. Si recordamos, nació muy cercano al zapatismo. El movimiento indígena actual, el movimiento emancipatorio, está muy cercano al zapatismo, de hecho, el zapatismo forma parte del CNI. En ese sentido, me parece que Desinformémonos es un instrumento importante para la difusión de la lucha, de las propuestas emancipatorias y de las experiencias que ha habido y va habiendo en las regiones.
Pasar del otro lado de la cámara
Durante la tarde, antes de que comenzará a morder un viento frío sobre el mármol de la Plaza Palestina Libre, contenido apenas por la cercanía de quienes permanecían en la explanada, las rebanadas de pastel, los libros que seguían pasando de mano en mano y la música de un cartel convocado para sostener la jornada con Leiden, El Mastuerzo, Fania y la Rebelión Rumbera, La Coraza, Musas Sonideras…
A unas horas de que el portal cambiara su flujo informativo habitual por una carátula de transición, Gloria Muñoz tomó el micrófono frente a colaboradores, lectores y organizaciones para reivindicar la posición política desde la cual escribieron y grabaron desde el primer día:
Pues somos periodistas, hacemos comunicación, somos escritoras y escritores. Eso hacemos y eso ofrecemos. Desde el primer día Desinformémonos se planteó un periodismo no neutral. La subjetividad nos quedó clarísima desde el principio, pero luego nos empezaron a fregar con lo de la neutralidad y con la imparcialidad. Dejamos claro desde el principio que ni imparciales ni neutrales. Igual de parciales que nosotras y nosotros. Igual de subjetivos, igual de carnales.

Ante la gente reunida en la plaza, la periodista reconoció el peso de detener la publicación:
Desinformémonos, no les voy a mentir, nos duele un poquito el corazón por esta pausa que inicia mañana. Mañana ustedes se van a encontrar con otra página, con otra carátula de Desinformémonos. Una pausa que ya explicamos en un comunicado y que nos encontramos con toda la alegría y la emoción de haber reconocido su comprensión. No su alegría, porque tampoco estamos tan felices nosotros, pero sí su comprensión y acompañamiento en la etapa que sigue. Es una etapa que queremos que sea esperanzadora, que queremos que tenga un punto y seguido. Nuestra campaña se llama “El último no apaga la luz”, y no se apaga. Danos chance de juntarnos, de pensarnos, de recomponernos y prometemos muy pronto el regreso.
A su lado, el periodista y fotógrafo Jaime Quintana tomó la palabra para explicar el propósito de este receso y convocar a quienes durante diecisiete años sostuvieron la red de coberturas desde distintos territorios:
—Es claro también festejar cuando uno dice: “Pues de alguna forma también ya me voy”. Pero pensamos que esta pausa que vamos a hacer va a ser para discutir nuevos formatos, nuevas cosas, nuevos enfoques, nuevas situaciones que vemos también en el periodismo. Nosotros ahorita lo que vamos a hacer es invitar a todos los compañeros que de alguna manera también han fortalecido el proyecto; a veces también somos periodistas y también nos gusta sacar fotos.
Gloria Muñoz retomó el micrófono para cerrar el círculo en la explanada antes de disparar la cámara:
—Entonces queremos que los compañeros también se pasen de este lado, y lo que queremos hacer como argumento en esta ocasión es que todos juntos levantemos la mano quién ha colaborado en Desinformémonos.
Las manos se alzaron entre risas contra el frío de octubre. Al día siguiente la página diaria detuvo su actualización continua. En la Plaza Palestina Libre, en las búsquedas de las familias migrantes y en las regiones indígenas, el resorte que empuja a contarlo permanece tenso, esperando el regreso.


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