Del 15 al 19 de abril, la Ex Finca Alemania en Santa María Huatulco abre sus puertas al Séptimo Encuentro de Teatro CODEDI


Lo que el teatro nombra Séptimo Encuentro de Teatro, CODEDI Oaxaca El Giro de la Rueda


Por Kino Balu

Cada año, sin falta, desde 2017, las comunidades que integran el Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas sacan adelante su encuentro de teatro. Lo hacen sin financiamiento institucional, sin fundación que los respalde, sin que nadie de afuera les diga cómo organizarlo. Lo hacen con tequio: acondicionando el espacio, preparando la comida, coordinando la logística grupo por grupo. Y lo hacen en un territorio que recuperaron ellas mismas, con las manos, el 19 de abril de 2013.

Este año van por la séptima edición.

Cristóbal Ramírez, uno de los voceros del encuentro, no esquivó lo que rodea al festival cuando le preguntaron por él:

“A pesar de todos los golpes que hemos tenido como organización, como comunidades, también nos gusta festejar. También nos gusta sentirnos alegres, y por eso es que estamos convocando a este séptimo encuentro de teatro.”

Los golpes son recientes y están documentados. Pero el encuentro ya tiene fecha.

El festival

El Séptimo Encuentro de Teatro CODEDI se realizará del 15 al 19 de abril de 2026 en el Centro de Capacitación CODEDI, en la Ex Finca Alemania, Santa María Huatulco, Oaxaca. La convocatoria está abierta a grupos, compañías y colectivos de teatro popular, indígena, comunitario, urbano, callejero y de vecindad. La fecha límite para enviar ficha técnica es el 31 de marzo de 2026.

El encuentro no solo es teatro. Música, danza, juegos regionales, torneos de básquetbol y fútbol forman parte del programa. La asistencia promedio ronda las 1,000 personas por edición, aunque el número varía según el contexto político. En los años de mayor represión, bajó. “Ha habido años donde ya ha mermado el número de participantes, un poco por el miedo también que se vive y por la inseguridad”, dijo Ramírez. Aun así: “Las comunidades, sea como sea, hemos sacado los encuentros todos los años.”

Ese “todos los años” no es un dato menor.

El festival ha recibido grupos de todo el país y de distintas partes del mundo. Grupos de España y Brasil han participado en ediciones anteriores, junto a colectivos de distintos estados de México. La convocatoria es abierta: no selecciona por calidad artística sino que busca condiciones para que quienes lleguen puedan presentar su trabajo. Lo que une a los grupos no es un estilo sino una orientación: teatro que nombra lo que viven las comunidades.

La organización del encuentro

No hay presupuesto institucional detrás del festival. Las comunidades que integran CODEDI asumen el trabajo colectivo: acondicionar el espacio, preparar la alimentación —incluyendo las tortillas—, coordinar las actividades día por día. Un equipo de compañeros gestiona la logística de los grupos: inscripciones, metodología, programación. Pero el peso, como lo definió Ramírez, lo cargan las comunidades que viven en el centro.

El encuentro cubre alimentación y hospedaje durante la estancia. Hay espacio para quienes traigan casa de campaña, sleeping o cobijas. El transporte desde la Ciudad de Oaxaca al centro de capacitación está cubierto por la organización, en un autobús que parte y regresa en fechas específicas. Quienes no puedan tomar ese transporte pueden llegar por cuenta propia; hay apoyo de traslado desde Santa María Huatulco al centro según disponibilidad. Los gastos del viaje redondo desde el lugar de origen de cada grupo corren por cuenta de los participantes.

Para inscribirse: mensaje a CODEDI CULTURA en Facebook (facebook.com/profile.php?id=100071826223553) o WhatsApp al +52 951 148 6493. Fecha límite: 31 de marzo de 2026.

La ficha técnica incluye: nombre del grupo, director o representante, título y autor de la obra, duración, sinopsis, número de integrantes, requerimientos técnicos, tiempos de montaje y desmontaje, número de teléfono, redes sociales y enlace a video si lo hay.

El teatro que hacen

El teatro que convoca CODEDI no es solo entretenimiento. Es lo que sus propios cultores llaman una herramienta de denuncia y concientización: “grito por la justicia”, “semilla de resistencia cultural”. Sus escenarios son no convencionales —calles, plazas, explanadas de la finca—, y el contacto directo con el público es parte constitutiva del acto.

La comunalidad sostiene esta práctica. Ese principio organizativo de las culturas zapotecas establece que la creación artística nace de la colaboración profunda con la comunidad: el libreto surge de las problemáticas que la propia comunidad identifica; los actores son miembros de esa misma comunidad; la producción es autogestión. El grupo Sembrando Teatro —formado en el propio centro de capacitación por jóvenes, niños y capacitadores de comunidades zapotecas— llevó ese principio hasta su consecuencia: en “El tratado”, el libreto, la actuación, la fotografía y la producción fueron realizados íntegramente por integrantes de la comunidad. Sus creadores lo llaman un ejercicio de memoria y estética comunal.

El impulso original del festival está ligado al Maestro Cándido Jaime Baños García, docente que durante años trabajó el teatro en los pueblos de la Sierra Sur, especialmente en Xánica, donde contribuyó a la ccreación el grupo Xan Kyii’y. El Quinto Encuentro, en abril de 2024, se organizó como homenaje a Don Cándido. Ese año el festival ya había sobrevivido a la pandemia de COVID-19, que obligó a pausas en el calendario.

Cristóbal Ramírez lo sintetizó:

“Es teatro comunitario, es teatro de barrios, teatro de los pueblos. Está encaminado a hacer conciencia de lo que pasa en la realidad para que los pueblos y otras personas se enteren cómo es el vivir día a día.”

Un grupo que llegue a la Ex Finca Alemania en abril de 2026 no encontrará solo un escenario de tierra y cielo abierto. Encontrará un territorio que carga marcas recientes: casas de compañeros demolidas sin orden judicial, organizaciones en plantón exigiendo que el gobierno responda, denuncias que nadie ha atendido. El teatro que se haga ahí no puede ser inocente.

El contexto que rodea al festival

CODEDI tiene historia larga. Nació en 1998 a raíz de un conflicto poselectoral en Santiago Xanica, municipio del distrito de Miahuatlán en la Sierra Sur de Oaxaca. Sus raíces se hunden en la memoria de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca —APPO—, el movimiento de 2006 aplastado con brutalidad policial. Quienes enfrentaron barricadas durante ese período forjaron los vínculos que sostendrían a la organización en los años más duros. Más tarde, la exigencia de libertad para Abraham Ramírez Vásquez, Juventino García Cruz y Noel García Cruz se volvió otro eje de cohesión.

El 19 de abril de 2013, CODEDI y comunidades aliadas recuperaron la ex finca cafetalera Alemania, en la costa oaxaqueña. Las tierras habían permanecido abandonadas años. La recuperación transformó ese predio en el Centro de Coaprendizaje donde hoy funciona el festival: talleres autogestionados, escuela comunitaria, agroecología, arte. El encuentro se celebra en abril porque el 19 de ese mes es el aniversario de aquella recuperación. El festival es también la celebración de ese acto fundacional.

Esa misma lógica —recuperar, defender, celebrar— sigue operando en 2026. El 29 de enero, retroexcavadoras resguardadas por la Policía Estatal demolieron doce viviendas habitadas en Playa Salchi, San Pedro Pochutla, en tierras comunales de Miguel Sánchez Hernández, campesino zapoteco de 87 años. Sin orden judicial. Freddy García, vocero de CODEDI, denunció los hechos e identificó a los actores del operativo, entre ellos David Ortega del Valle, funcionario de la Secretaría de Medio Ambiente estatal, y señaló al gobernador Salomón Jara Cruz como responsable político. Parte del territorio ya había sido vendido a ciudadanos colombianos, canadienses, venezolanos y alemanes para desarrollo turístico. El objetivo, según la denuncia: privatizar la totalidad de Playa Salchi.

“Hemos hecho diferentes denuncias ante el gobierno federal y el gobierno estatal, y hasta el momento nadie ha hecho caso.”

El 16 de marzo, el Frente de Organizaciones Oaxaqueñas —FORO, del que forma parte CODEDI— instaló un plantón permanente en el Zócalo de la Ciudad de Oaxaca, con movilizaciones simultáneas en Jalapa del Marqués, El Coyul y Zanatepec. El pliego de demandas: justicia, tierra y territorio. La movilización coincidió con la visita prevista de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al estado.

El plantón. El encuentro también tiene fecha.

Arte y territorio no son dos agendas paralelas en CODEDI: son una sola. El festival se realiza en el mismo territorio que la organización recuperó hace trece años mediante acción directa. Se celebra en las mismas fechas en que se conmemora esa recuperación. Y la convocatoria al Séptimo Encuentro se lanzó mientras las comunidades sostenían un plantón exigiendo que el gobierno no haga con Playa Salchi lo que ya intentó hacer.

La pregunta que el teatro de CODEDI lleva al escenario es la misma que la organización lleva al Zócalo de Oaxaca: ¿hasta dónde puede llegar el despojo antes de que alguien en el gobierno decida que ya fue suficiente?

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